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Les Baug perdió sus brazos en un accidente eléctrico hace 40 años. Se sometió a una cirugía que unió sus terminaciones nerviosas con electrodos. Estas conexiones le permitirían el funcionamiento de un par de brazos biónicos en etapa experimental. Diez años de investigación en la Universidad de John Hopkins lograron lo increíble: conectar nervios humanos con circuitos, para que una prótesis funcione como un apéndice humano.

A medida que el tiempo avance, los adelantos y las amalgamas entre medicina y robótica estarán tan inmersos en nuestra vida, que los accidentes no mortales tal vez, ya no sean graves.

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