En una disputa reñidísima, finalmente ganó Rousseff con el 51%. Así se asegura un segundo período al mando de un Brasil, cuyo 48% no la quiere al frente, y prefería a Neves. Lejos quedaron las ganas del “cambio” y el descontento general por la inflación, la corrupción y el malgasto de fondos públicos. “Una reelección es un voto de esperanza, muy especialmente para mejorar los actos de aquellos que han venido gobernando”. “Es por esto que quiero ser una presidenta mucho mejor de la que fui hasta ahora”. “Hoy soy mucho más fuerte, más serena y madura para el trabajo que me delegaron. Brasil, una vez más esta hija tuya no abandonará en la lucha”

 

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