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El dentista que mató a Cecil, el reconocido león de Zimbabwe, no es la primera vez que mata preciosos animales en peligro de extinción. Según los guías que ayudaron a Palmer en Zimbabwe, el dentista también planeaba cazar un elefante, pero la oportunidad no se le dio. Pero si pudo con otros animales. Walter Palmer tiene varias cacerías apuntadas a su expediente. Aunque no se conoce el numero exacto entre su víctimas hay un rinoceronte, un leopardo y un alce. Pero no sólo eso, el fanático de la cacería tiene antecedentes penales en los Estados Unidos por disparar a un oso negro sin los permisos adecuados. Luego del revuelo y las protestas por la muerte de Cecil, Palmer sacó un comunicado lamentándose que el ejercicio de una actividad que le encanta y que fue “responsable” y “legal” haya tenido este fin. Pero matar criaturas exóticas y con pleno conocimiento del peligro de estos animales no es moral ni responsable.

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