La crisis de desabastecimiento en Venezuela hace que larguísimas y kilométricas colas de personas esperen alrededor de supermercados, farmacias y otro tipo de negocios. Como de la crisis nace la oportunidad, se conoció una práctica que permite liberarse de la penosa y tediosa tarea de esperar: personas que cobran por esperar. Coleros. Ellos hacen la cola, avanzan y cuando están llegando llaman por teléfono al cliente y éste ocupa el lugar por el que pagó. Hay precios definidos, tarifas diferenciadas por horarios y hasta promociones.

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