En Italia hay un parque de diversiones muy particular. Los visitantes son quienes manejan los juegos. No hay encargados del parque ni cuidadores. Sólo un hombre, Bruno, el fundador del parque. Fundó un restaurante y detrás de él un parque de diversiones. Todo aquel que coma en el restaurante tiene acceso libre al parque de diversiones. Es una buena forma de hacer ejercicio…y de bajar la comida.

Comments

comments