Los últimos tres días han sido terribles para Palestina. Israel se ha afincado en sus bombardeos, destruyendo la única planta eléctrica en la franja, y atacando un colegio de la ONU que servía como campo de refugiados, entre otros. Casi 1.300 palestinos han muerto, de los cuales 240 son niños, y aproximadamente 215.000 han tenido que huir de sus casas. La crítica situación ha creado presión internacional a Bibi Netanyahu, PM de Israel, para que suavice su estrategia. Pero Israel sigue enfocado ahora en destruir los túneles construidos por Hamas para infiltrarlo. Hamas no acepta tregua hasta que Israel y Egipto le remuevan el bloqueo a Gaza. Por su parte Israel pide la desmilitarización de la franja de franja, que ha servido como base para terroristas.

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