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Ante los atentados a la redacción de Charlie Hebdo, los extremistas comenzaron a vulnerar los sitios oficiales de distintos organismos públicos. El caso más resonante es el del twitter del ejército norteamericano. Las respuestas de las autoridades solo plantean soluciones que afectan a todos, menos a los terroristas. Debates, controles de Internet o la prohibición de Whatsapp entre otros servicios de mensajería instantánea son las soluciones esgrimidas. Mientras tanto, Anonymous reaparece para impartir su justicia bloqueando o desactivando sitios Yihadistas. ¿Cómo puede repercutir este intercambio de cookies en el campo de batalla?

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