El asesinato del joven palestino de 17 años, Mohammed Abu Khdair, en Jerusalén, dio pie a la escalada violencia y revivió los eternos choques entre palestinos e israelís. Su muerte fue tildada de venganza contra los palestinos, después de que tres adolescentes judíos fueron secuestrados y encontrados sin vida hace pocos días. El gobierno israelí culpo a Hamas y empezó un feroz ataque en la franja de Gaza. Ahora, la situación parece estar saliéndose de las manos. Disturbios solo en Jerusalén han dejado docenas de heridos. La comunidad internacional ha demostrado su preocupación, y aparentemente los líderes de ambos lados, primer ministro israelí, Netanyahu, y el presidente de la autoridad palestina, Abbas, piensan que la violencia tiene que parar.

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