El lunes en el que se produjo la multitudinaria marcha de PEGIDA en Dresde, apareció muerto de varias puñaladas un joven refugiado de Eritrea. Lo que para la policía había sido un suicidio fue rectificado al otro día: homicidio. En un momento tan intenso, la canciller Angela Merkel se refirió al rebrote xenofóbico en su país y busco conciliar las distintas posturas. En tanto, François Hollande siguió esa misma línea y sostuvo la igualdad de los franceses mas allá de su credo.

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